ÉTICA EN LAS ORGANIZACIONES SANITARIAS
Como explica Potter en 1999: “La ética de las
organización es el discernimiento de los valores para guiar las decisiones de
gestión que afectan al cuidado del paciente. Discernimiento implica
deliberación intencional y reflexiva del grupo de los valores; hace referencia
a los principios, preferencias o fines con los que la organización opera para
guiar las decisiones de gestión. Señala un determinado nivel de toma de
decisiones y hacia los puntos de decisión clave para el funcionamiento de la
organización que afectan al cuidado del paciente; se refiere a las acciones que
tienen consecuencias directas para el paciente.”
A
partir de esta breve introducción acerca de la ética en las organizaciones
sanitarias consideraremos diferentes puntos a debatir.
¿POR QUÉ UNA ÉTICA DE LA ORGANIZACIÓN SANITARIA?
El
desarrollo de una ética de las organizaciones sanitarias hace más fácil una
gestión de los recursos y sienta las bases en las que se fundamenta la relación
entre los profesionales y los usuarios de los servicios sanitarios sobre el
respeto a su autonomía y la búsqueda de una prestación de servicios impecable.
La ética puede ayudar a que las
organizaciones humanas sirvan a los intereses para los que se crearon y que son
los que dan sentido y proporcionan legitimidad a su actividad.
La ética de la empresa sanitaria se sienta en
un contexto que exige la modificación de las estructuras donde se montan las
acciones empresariales donde, junto al deber personal, se incorpore la
responsabilidad colectiva. De este modo, la empresa sanitaria puede ayudar a
devolver la confianza en la actividad realizada por la organización, a
trasmitir buena imagen a todos los que se relacionan con ella, a la vez que
permite el desarrollo de una cultura empresarial corporativa de la que todos se
sienten participes de los logros que se puedan conseguir en el ámbito de la
salud.
Además, debe permitir el desarrollo de
organizaciones asistenciales que sean capaces de evolucionar, desarrollarse y
mejorar día a día. Estas organizaciones son las que proporcionan un sentido de
pertenencia entre sus integrantes, que manifiestan deseo e interés por
satisfacer las necesidades de sus clientes. Estos últimos, a su vez, aprecian
esta intención y depositan su confianza en que serán adecuadamente asistidos.
ETICA Y GESTION DE RECURSOS
Siguiendo una ética moral, los profesionales
han de gestionar de una forma adecuada los recursos que son puestos a su
disposición para proporcionar la mejor atención posible al menor coste,
reconociendo su doble compromiso con el individuo y la comunidad, actuando como
experto que está informado y suministra la base para las decisiones públicas.
Para poder gestionar los recursos correctamente se debe dar preferencia a la
consecución del objetivo de la empresa, que es la mejora de la salud de los
ciudadanos.
RELACION ENTRE LOS PROFESIONALES
Para que las organizaciones sanitarias actúen
de acuerdo al objetivo de alcanzar el mayor bienestar del ciudadano, es
imprescindible que los profesionales clarifiquen los valores que están
presentes en su práctica, que deben ser concordantes con los de la organización
a la que pertenecen, habiendo tenido la oportunidad de ser escuchados.
Por otra parte, es necesario que exista una
buena relación entre los comités de ética asistencial y los responsables de la
gestión de estas organizaciones, de modo que se asuma la colaboración de los
comités. Esto ayudará a alcanzar la excelencia a la que estamos obligados no
solo por exigencia legal, no solo por vocación, sino además por compromiso
ético con los usuarios.
RESPETO A LA AUTONOMIA DE LOS USUARIOS.
Para conseguir la mejora de la salud de los
ciudadanos es imprescindible que existan ciertas condiciones en el modelo de
gestión, entre las que se encuentran el respeto por la dignidad, la libertad y
la intimidad de las personas, que por las características de la actividad
sanitaria, pueden verse comprometidas, por lo que precisan de medidas dirigidas
a su protección. Este compromiso supone preocuparse por el otro, comprometerse
con el otro para ayudarle a mantener su salud y bienestar, emergiendo aquí la
naturaleza ética del cuidado.
Además, hay que añadir la necesidad de
respetar la autonomía del usuario, puesto que a pesar de encontrarse en
situación de necesidad, la persona a la que atendemos es igual que nosotros, de
modo que hemos de reconocer sus derechos y su dignidad, ofreciéndole un espacio
para la toma de decisiones y el compromiso en el cuidado de su salud.
Así, el compromiso con los usuarios del
servicio sanitario requiere de tres aspectos éticos:
·
No
maleficencia: que no se ocasione un daño que no se había producido de no
intervenir.
·
Beneficencia:
administrar todo el beneficio posible para el usuario.
·
Autonomía:
promover la participación del usuario en su cuidado.
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