jueves, 21 de mayo de 2015

Hospital Magnético

ÉTICA EN LAS ORGANIZACIONES SANITARIAS

Como explica Potter en 1999: “La ética de las organización es el discernimiento de los valores para guiar las decisiones de gestión que afectan al cuidado del paciente. Discernimiento implica deliberación intencional y reflexiva del grupo de los valores; hace referencia a los principios, preferencias o fines con los que la organización opera para guiar las decisiones de gestión. Señala un determinado nivel de toma de decisiones y hacia los puntos de decisión clave para el funcionamiento de la organización que afectan al cuidado del paciente; se refiere a las acciones que tienen consecuencias directas para el paciente.”
 A partir de esta breve introducción acerca de la ética en las organizaciones sanitarias consideraremos diferentes puntos a debatir.

¿POR QUÉ UNA ÉTICA DE LA ORGANIZACIÓN SANITARIA?

 El desarrollo de una ética de las organizaciones sanitarias hace más fácil una gestión de los recursos y sienta las bases en las que se fundamenta la relación entre los profesionales y los usuarios de los servicios sanitarios sobre el respeto a su autonomía y la búsqueda de una prestación de servicios impecable.
La ética puede ayudar a que las organizaciones humanas sirvan a los intereses para los que se crearon y que son los que dan sentido y proporcionan legitimidad a su actividad.
La ética de la empresa sanitaria se sienta en un contexto que exige la modificación de las estructuras donde se montan las acciones empresariales donde, junto al deber personal, se incorpore la responsabilidad colectiva. De este modo, la empresa sanitaria puede ayudar a devolver la confianza en la actividad realizada por la organización, a trasmitir buena imagen a todos los que se relacionan con ella, a la vez que permite el desarrollo de una cultura empresarial corporativa de la que todos se sienten participes de los logros que se puedan conseguir en el ámbito de la salud.
Además, debe permitir el desarrollo de organizaciones asistenciales que sean capaces de evolucionar, desarrollarse y mejorar día a día. Estas organizaciones son las que proporcionan un sentido de pertenencia entre sus integrantes, que manifiestan deseo e interés por satisfacer las necesidades de sus clientes. Estos últimos, a su vez, aprecian esta intención y depositan su confianza en que serán adecuadamente asistidos.

ETICA Y GESTION DE RECURSOS

Siguiendo una ética moral, los profesionales han de gestionar de una forma adecuada los recursos que son puestos a su disposición para proporcionar la mejor atención posible al menor coste, reconociendo su doble compromiso con el individuo y la comunidad, actuando como experto que está informado y suministra la base para las decisiones públicas. Para poder gestionar los recursos correctamente se debe dar preferencia a la consecución del objetivo de la empresa, que es la mejora de la salud de los ciudadanos.

RELACION ENTRE LOS PROFESIONALES

Para que las organizaciones sanitarias actúen de acuerdo al objetivo de alcanzar el mayor bienestar del ciudadano, es imprescindible que los profesionales clarifiquen los valores que están presentes en su práctica, que deben ser concordantes con los de la organización a la que pertenecen, habiendo tenido la oportunidad de ser escuchados.
Por otra parte, es necesario que exista una buena relación entre los comités de ética asistencial y los responsables de la gestión de estas organizaciones, de modo que se asuma la colaboración de los comités. Esto ayudará a alcanzar la excelencia a la que estamos obligados no solo por exigencia legal, no solo por vocación, sino además por compromiso ético con los usuarios.

RESPETO A LA AUTONOMIA DE LOS USUARIOS.

Para conseguir la mejora de la salud de los ciudadanos es imprescindible que existan ciertas condiciones en el modelo de gestión, entre las que se encuentran el respeto por la dignidad, la libertad y la intimidad de las personas, que por las características de la actividad sanitaria, pueden verse comprometidas, por lo que precisan de medidas dirigidas a su protección. Este compromiso supone preocuparse por el otro, comprometerse con el otro para ayudarle a mantener su salud y bienestar, emergiendo aquí la naturaleza ética del cuidado.
Además, hay que añadir la necesidad de respetar la autonomía del usuario, puesto que a pesar de encontrarse en situación de necesidad, la persona a la que atendemos es igual que nosotros, de modo que hemos de reconocer sus derechos y su dignidad, ofreciéndole un espacio para la toma de decisiones y el compromiso en el cuidado de su salud.
Así, el compromiso con los usuarios del servicio sanitario requiere de tres aspectos éticos:
·         No maleficencia: que no se ocasione un daño que no se había producido de no intervenir.
·         Beneficencia: administrar todo el beneficio posible para el usuario.

·         Autonomía: promover la participación del usuario en su cuidado.

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