Cuando el enfermo dice que le duele es que le duele,
no estamos para juzgar, sino para suprimirle o aliviarle el dolor. La potencia
del analgésico la determinará la intensidad del dolor y nunca la supervivencia
prevista (ignorancia del manejo).
Siempre que sea posible usar la vía oral, en últimos
días la SC. Control multimodal del dolor (medidas de soporte, confianza y
seguridad). Valorar el alivio obtenido y efectos colaterales (acuerdo con el
paciente). Necesarios fáramcos adyuvantes.
No usar fármacos psicótropos por rutina, 1º
controlar síntomas físico (causa de abatimiento). Los analgésicos hay que
administrarlos a horas fijas (evitar aparición del dolor, recuerda la
enfermedad, se precisan dosis mayores y pérdida de confianza en el equipo).
Jamás usar un placebo, la dosis s regulará individualmente.
El insomnio debe tratarse de forma enérgica. Mezclar analgésicos
periféricos (AAS) con centrales (opioides), potencian sus efectos. No mezclar
dos analgésicos opioides. Ingresar al paciente para control del dolor.
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